Las festividades religiosas en nuestro país, forman parte de nuestra cultura y de nuestras tradiciones, que se manifiestan a lo largo y ancho del territorio.
El proceso colonial español que abarca desde 1513 hasta 1821, transformó considerablemente el comportamiento de los asentamientos humanos existentes en el territorio. Incluso, se generaron nuEva, Crítica en Líneas formas de festividades religiosas que estaban compuestas por elementos tradicionales de los pueblos nativos, de los grupos humanos llegados de otras latitudes ( como los negros antillanos); conjuntamente con los indígenas de la región centroamericana.
Estas manifestaciones tenían la finalidad de complacer al conquistador religioso haciendo ver que adoraban a su Dios y paralelamente venerar y continuar con sus propias costumbres. De allí, nacen diversas manifestaciones y fiestas, que a lo largo del país, tienen su representación principalmente en bailes.
En Panamá se han registrado numerosas danzas, de las cuales se mantienen vigentes 11, que a continuación se detallan.
La Montezuma Española, La Montezuma Cabezona, La danza del Gran Diablo, La danza del Torito, La danza de los diablicos sucios, El Zaracundé o Cuenecues, Los Cucas, Los Indios, Danza de Qitipies, Danza de los Moros y Cristianos, La Pajarilla.
Todas estas danzas, forman parte de los grupos que salen durante el Hábeas Cristi a las calles de la Villa de Los Santos. Claro está, que conjuntamente con las Mojigangas, Parrampanes y chivos.