Juan Manuel Santos, quien el martes cumplirá 59 años, fue investido ayer como el Presidente No.59 de Colombia, con la esperanza de derrotar a la guerrilla y restablecer las relaciones con los países de la región, sobre todo Venezuela, que rompió relaciones con la administración Uribe el 22 julio.
Santos, desde el Ministerio de Defensa, fue clave en la llamada política de Seguridad Democrática del saliente mandatario Alvaro Uribe, que puso en jaque y arrinconó a la insurgencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional
A pesar de los problemas, hay esperanzas entre los colombianos. Es lo propio cuando llega un nuevo gobierno al poder y un cambio de estilo, tras la influyente figura que representaba Alvaro Uribe, quien terminó su gestión con un excelente 70 por ciento de popularidad.
Es tan protagonica la figura de Uribe, que el propio Santos lo calificó de "colombiano genial e irrepetible".
Santos ha hecho un llamado al diálogo a la guerrilla, pero les advirtió que mientras no devuelvan a los secuestrados, mientras sigan cometiendo actos terroristas y sigan minando los campos colombianos, serán enfrentados.
Respecto a Panamá, no hay que olvidar que muchos capitales han ingresado a la economía panameña y que está pendiente la negociación de un Tratado de Libre Comercio.
También hay problemas de seguridad como las incursiones de insurgente colombianos a territorio panameño y el narcotráfico y lavado de dinero, que requieren una mayor y mejor acción de ambos países.