Continuamos recordando a esta destacada artista.
El arte primitivista se inició en Francia con la obra de Henri Rousseau (Laval, 1844 París, 1910), conocido como "El Aduanero" por haberse desempeñado como guardia o inspector de aduanas, y cuya obra en un principio objeto de burlas- fue incluida en el Salón de Artistas Independientes, a partir de 1886.
Su trabajo llegó a dividir a los intelectuales de su país, entre quienes lo consideraron simplemente como un resumen de ignorancia pictórica, y quienes descubrieron en él su potencial expresivo.
Entre estos últimos se encontraban grandes nombres de la pintura como Signac, Renoir, Redon, Toulouse Lautrec y Picasso, e intelectuales como Apollinaire, quien se convirtió en uno de sus más dedicados propagandistas.
La obra de Rousseau ha crecido en estimación a lo largo del siglo XX por su carácter directo y sin rodeos, por ser técnica sencilla y sus colores brillantes, sus escenarios exóticos e imaginativos y su visión armónica del universo. Su trabajo hace gala de un realismo detallado en un período en el que la representación fiel de la naturaleza comenzaba a alejarse de los objetivos del arte, pero su obra no se ajusta a las normas de una visión naturalista, y una extraña espiritualidad que precisamente ha permitido su comparación con el arte de los pueblos primitivos emana de la ingenuidad de sus soluciones pictóricas. A pesar de la inocencia de Rousseau, su obra ha tenido extensa influencia en el trabajo de pintores tan definitivos para el desarrollo de la modernidad como Picasso, Chagall, Kandinsky y Miró.
Posteriormente, han aparecido pintores primitivistas en diversos países cuyas obras han causado gran impresión por su candor e imaginación contándose entre los más famosos los pintores franceses llamados del Sacre Coeuri- Bombois, Bauchant y Seraphine- los naives campesinos de la escuela de Hlebine en Croacia Iván Generalie, Matija, Skurjeni, Emerik Fejes, Janko Brasic el panadero holandés Cornelis Houtman, el zapatero italiano Omeore Metelli, el trotamundos japonés Kiyoshi Yamashita, el pescador inglés Alfred Wallis, el agricultor alemán Max Raffler, el comerciante estadounidense Morris Hirshfield y su compatriota Anna Mary Robertson Moses (conocida como Grandma Moses), y buen número de pintores haitianos entre quienes figuran los practicantes del culto vudú Héctor Hyppolite y André Pierre.
Los pintores naif, sin embargo, son muy numerosos y sería interminable mencionar a todos aquellos que ameritan un reconocimiento por su personalidad, o por las implicaciones y singularidad de sus obras.
Tomado del libro: Noé León, Textos de Eduardo Serrano.
El sello editorial, Seguros Bolívar, 1999.
Trixie seguirá siendo una artista diferente y de gran orgullo para todos los panameños amantes del arte y la cultura.
LA ARTISTA
Trixie Briceño, al elegir a Panamá como su patria, también supo traernos un estilo y una técnica, en la que se desenvolvió con gran maestría convirtiéndose así en una artista con obras muy diferentes (naif o primitivista) de ricos colores y gran imaginación.