La Señorita Panamá para Miss Universo, Anyolí Ábrego, no ha corrido con la suerte de otras mises. Ayer partió hacia Las Vegas, lugar en donde se efectuará el concurso internacional, con el apoyo de sus familiares, su asesora Marisela Moreno, su novio y con muy pocos patrocinios de empresarios.
Aun así, sus amigos la despidieron en el aeropuerto de Tocumen. La chica lucía regia y con la convicción de que haría un excelente papel en el extranjero. Sus amigos, quienes semanas antes del viaje realizaron eventos para recoger fondos y que no le faltara nada, están convencidos de que así será.
POCAS MALETAS
Por otro lado, llamó la atención, el poco equipaje que llevaba. Solo cinco maletas la acompañarían. A diferencia de sus antecesoras y competidoras de otros países, que según algunos foros de belleza, han llegado con 10 maletas, las que incluyen vestimenta, calzados y accesorios.
Con relación al tema, el relacionista público y conocedor en temas de mises, Joaquín Díaz, dijo que la única desventaja que puede tener la representante panameña es el poco tiempo de preparación, además de ser una mujer con un temperamento naturalmente introvertido. Eso sí, tiene la gran fortaleza de tener un desarrollo espiritual y familiar muy fuerte, fraguado en adversidades y moldeado por su disciplina, paz y dulzura.
Díaz cree que no son la cantidad de vestidos o maletas las que determina el triunfo de una delegada en estos certámenes, sino su aspecto físico y la actitud ante cada reto.
Su competencia no será fácil ante representantes como Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Rusia o Suecia; pero su historia cala, su proyección gusta y su tipo físico es exótico.