El Aston Villa inglés se proclamó campeón de la cuarta edición de la Copa de la Paz en la que sucede como ganador al Olympique de Lyon francés, después de superar en la tanda de lanzamientos de penalti a la Juventus italiana, tras un partido en el que ambos se mostraron negados ante el gol y mostraron pocas cosas.
Era una final inesperada, pues el equipo inglés no estaba entre los favoritos a jugarla, y más después de iniciar el torneo con una derrota ante el Málaga, partido en el que dio mala imagen, pero con el paso de los días los del técnico Martin ONeill han ido a más.
Los italianos entraron en la última fase del choque con el empate y entonces desperdiciaron buenas opciones para poner el 1-0 en las botas de Iaquinta, David Trezeguet, Cristiano Zanetti o Jonathan Zebina, lo que coincidió un período de despiste del conjunto inglés, pero el marcador no se movió y se llegó a la prórroga.
En esta definitiva fase, ambos equipos fallaron dos lanzamientos en los primeros cinco, por lo que se entró en una muerte súbita en la que el español Carlos Cuéllar marcó y no el italiano Nicola Legrottaglie, por lo que la Copa se fue para Inglaterra.