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Sin recuperar aún restos de avión estadounidense accidentado

Bogota
AP
El director de la oficina de política antidrogas de Estados Unidos, Barry McCaffrey, dijo ayer que el avión militar estadounidense que estaba desaparecido desde el viernes, chocó contra una montaña de 2.700 metros de altura y no hay razones para creer que haya sobrevivientes entre sus siete ocupantes, incluyendo cinco militares norteamericanos. "El clima es terrible ... no han podido aterrizar. Nadie ha podido llegar al sitio", dijo McCaffrey a los reporteros en la base militar de Tolerada, en el departamento de Tollina, y a unos 85 kilómetros al suroeste de Bogotá. McCafffrey aseguró que "no hay porque creer que hubo sobrevivientes". La declaración de McCaffrey despejó dudas sobre el paradero y lo ocurrido con el avión, puesto que hasta ahora sólo se había reportado oficialmente el hallazgo de los restos de una nave en una zona del sur del país, pero sin que se confirmara que pertenecieran al avión estadounidense ni lo que le había ocurrido. Por su parte, el comandante de la fuerza aérea colombiana, general Héctor Fabio Velasco, afirmó que los restos fueron avistados por primera vez la madrugada del domingo en una zona del departamento de Putumayo, al sur de Colombia cerca de la frontera con Ecuador. Velasco, parte de la comitiva que acompañó a McCaffrey a la base militar de Tolerada, agregó que las malas condiciones meteorológicas, con intensa nubosidad en la región del accidente, han retrasado las labores de rescate. "Desafortunadamente el lugar es de muy difícil acceso...no es fácil el rescate de las víctimas", dijo Velasco. Ni McCaffrey ni Velasco indicaron las razones por las cuales el avión, con avanzados equipos de fotografía y comunicaciones, se estrelló contra la montaña. El avión turbohélice de cuatro motores DeHavilland RC-7, dotado de equipos fotográficos para detectar cultivos de narcóticos, despegó la madrugada del viernes de la base militar de Apiay, situada a 75 kilómetros al suroeste de Bogotá, y debía regresar a esa base siete horas y media después. Las identidades de los cinco militares norteamericanos no han trascendido. Las autoridades castrenses colombianas, por su parte, sólo han dicho que los dos ocupantes colombianos eran un mayor y un técnico de inteligencia de la fuerza aérea. El vuelo de la nave estadounidense era parte de un programa de cooperación antidrogas. El año pasado se realizaron unos 2.000 de estos vuelos con naves norteamericanas procedentes de Puerto Rico, el estado de Florida, o de la población ecuatoriana de Manta, en Ecuador, según ha dicho McCaffrey, que llegó el domingo en visita de dos días. En Putumayo, como otras vastas y remotas regiones al sur del país, operan las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que financia parte de sus actividades cobrando a grupos de narcotraficantes por la protección de cultivos, laboratorios y pistas. McCaffrey visitó en Tolerada al millar de soldados colombianos que reciben entrenamiento estadounidense para conformar un batallón antidrogas. Esa unidad, que se espera comience a trabajar a fines de 1999, operará en zonas donde hay unidades de las FARC.
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McCaffrey visitó en Tolerada al millar de soldados colombianos que reciben entrenamiento estadounidense para conformar un batallón antidrogas. Esa unidad, que se espera comience a trabajar a fines de 1999, operará en zonas donde hay unidades de las FARC.
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