Hace 28 años, Isla Iguana, ubicada a unos 320 kilómetros al suroeste de la ciudad de Panamá, en el distrito de Pedasí, fue declarada refugio de vida silvestre por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
El 15 de junio de 1981, Isla Iguana fue declarada zona protegida debido a la inigualable riqueza natural que cuenta entre sus activos sobre todo de tipo marino que hacen de este lugar uno de los arrecifes de coral más importantes del país; además de la impresionante colonia de tijeretas y otras especies.
En el embarque desde el puerto de la playa La Yeguada en el distrito de Pocrí, se emprendió una aventura hacia este importante sendero natural con un paseo en lancha que toma unos 25 minutos desde tierra firme hasta la hermosa isla.
La blancura de la arena y la cristalina agua de la playa, además de su indescriptible vegetación reciben a los visitantes con la mejor cara de Isla Iguana, que lleva esta designación por la gran cantidad de iguanas que encontraban su hábitat perfecto entre el bosque del lugar, donde todavía las hay iguanas verdes y negras para rendir tributo a su nombre.
Marco Díaz, biólogo marino que durante muchos años ha trabajado con distintos proyectos en el lugar como parte de la Fundación Panamá, hizo un complemento perfecto entre lo turístico-educativo de la isla.
Un sinnúmero de historias giran alrededor de esta isla que pareciera que en cada hoja de sus árboles guarda los relatos de miles de años de existencia, los cuales son sustentados por los elementos naturales que van desde una impresionante cantidad de cangrejos por todos sitios, árboles frutales y el cántico de miles de aves que dan la nota musical al silencioso bosque.
TRAVESIA TURISTICA
Cada año, llega una gran cantidad de turistas de distintos países que quedan enamorados del caudal natural del lugar y los arrecifes coralinos que encantan a todos los que se sumergen en las profundidad del mar para descubrir en él el mayor capital marino de este sitio.
Desde el poblado de Pedasí, que es el más cercano a Isla Iguana, muchas personas comienzan la travesía en lancha para el encuentro con la isla que, en forma de ocho, cautiva a todos los que la visitan.
Una vez allí, puede practicarse la natación y buceo, que son las actividades de mayor atractivo que se desarrollan, aprovechando la transparencia de sus aguas y la rica vida marina compuesta por variedad de especies que pueden observarse en un enorme y bien conservado arrecife de coral.
También se puede atravesar la isla de Este a Oeste por un sendero que lo llevará de la playa El Cirial a la playa el Faro, donde puede observarse gran cantidad de aves marinas, iguanas y otras especies que sustentan que este lugar es un refugio de gran interés turístico.