El Ejecutivo sancionó ayer el proyecto de ampliación del Canal de Panamá, que debe ser sometido a referéndum el 22 de octubre. El apoyo en la Asamblea Nacional de Diputados fue mayoritario, incluso la oposición respaldó la iniciativa para construir un Tercer Juego de Esclusas.
La oposición ni siquiera presentó un informe de minoría, a pesar que en el curso del debate, algunos de sus voceros habían advertido la necesidad de posponer para el otro año la consulta popular.
Todo indica que la mayoría de las fuerzas políticas apoyan la ampliación, obra que involucra una inversión de 5, 250 millones de balboas, la cifra más alta que la nación panameña ha destinado en toda sus historia a un determinado proyecto.
La oposición ha quedado en manos del expresidente Endara, el quinteto que promueve el megapuerto en vez de la ampliación, FRENADESO y la Unión Nacional por el No. Las encuestas, por ahora, dan una amplia ventaja a la aprobación del proyecto por parte de la ciudadanía.
Ahora lo que corresponde es que todos los grupos, tanto a favor como en contra tengan acceso equitativo a los medios y que el Estado no pretenda con un bombardeo publicitario influir en la decisión de los electores que deberán acudir a las urnas el 22 de octubre.
Al pueblo le corresponde ahora analizar profundamente los argumentos favor y en contra, para así adoptar una decisión de manera responsable. No se trata de premiar o castigar a un gobierno por su desempeño; se trata de una obra de gran magnitud, que puede mantener la competitividad del Canal o por el contrario endeudarnos a gran escala.