Sí... Todo se derrumbó (políticamente) para el expresidente Guillermo Endara Galimany, a quien una vez me referí como "un presidente de verdad", pero que hoy quedó demostrado que nunca más será presidente, y mucho menos uno de verdad.
Es incomprensible que una figura pública en la persona de un expresidente de la República, como lo fue
el Licdo. Endara, haya caído tan estrepitosamente al piso, tan sólo porque él interpretó unilateralmente la intención de la Santa Sede de crear en nuestro país, eso que hoy descubro que se llama "Ordinariato Castrense", sea lo que sea que eso signifique, y cualesquiera sean las razones o motivos de su aparición en nuestro medio.
Señor Endara: mi posición siempre ha sido, y sigue siendo, la de no ser el defensor de oficio de nadie, pero con su actitud -haber hecho semejante berrinche público- usted se ha desnudado política, cultural y socialmente no sólo ante el pueblo panameño, sino también ante la comunidad internacional, desde el momento que usted, que se dice ser católico, ha calificado al Sumo Pontífice, el Papa Benedicto XVI, como de nazi -o de formación nazi- calificativo éste no solo irrespetuoso sino insolente e irreverente hacia la figura de quien usted hasta hace poco reconocía como el Padre de la Iglesia Universal. Es más, estoy seguro de que ni siquiera los "hermanos separados" osarían referirse al Papa Benedicto XVI en los términos que usted tan despectivamente lo ha hecho.
Por otra parte, el anuncio por parte suyo que se irá a una huelga de hambre, le recomiendo que se actualice un poco más con la población panameña, ya que un elevado porcentaje de nuestros coterráneos hace tiempo que están entregados a una huelga de hambre (su pobreza no les permite otra condición), sin que ellos hayan tenido que ir a los medios para anunciarlo en la forma airada como usted, balbuceando, lo ha hecho.
Finalmente, le aconsejo, Licdo. Endara, con el respeto que me merece, que si ya no le es posible ser (convertirse) en un presidente "de verdad", por lo menos intente ser un cristiano (católico) de verdad, disculpándose públicamente con el Santo Padre, Benedicto XVI, porque para usted, ya "todo se le ha derrumbado..."
¡Au Revoir!