MENSAJE
El virus
de la inconformidad

Monseñor Rómulo Emiliani
¡Cuidado!
Que no se contagie usted de este virus. Vacúnese y pronto.
Hoy en este Mensaje al Corazón le hablaremos del virus
de la inconformidad y de algunas recetas efectivas para no contagiarse
de él.
Primero le diremos que el inconformista puede ser un ser amargado,
harto de la vida, o puede ser un perfeccionista, que ha querido
construir castillos en el aire, o creyó que iba a vivir
en un mundo de ángeles, en un mundo perfecto. Detrás
del inconformista puede haber un egoísta, que lo que quiere
es tener todo para sí, que quiere tener lo de todos, o
puede que sea un exigente que sin merecerlo, pide todo lo bueno
de los demás.
Y no me refiero a aquellas personas que son honestas y sanas;
que desean superarse; que buscan un mundo mejor y que ayudan
en la construcción de ese mundo mejor; que protestan por
la situación en que viven y que analizan todo objetivamente;
que ven lo bueno y lo malo de cada situación y que alaban
lo que hay que alabar y protestan cuando hay que protestar. Me
refiero a aquél que es un verdadero inconforme, que se
queja de que nada está bien hecho; que siempre encuentra
una crítica; que no analiza su realidad sino que simplemente
lanza al viento sus resentimientos y amarguras. Si usted se encuentra
en esta situación, le proporcionaremos algunos consejos
prácticos para salir de ella.
- Piense y medite en lo desagradable que se ve usted cuando
se pasa la vida quejándose y sin hacer nada más.
Vaya y véase en un espejo cuando está colérico
y enfurecido o cuando está criticando algo o alguien -que
feo que se ve- causa usted una imagen repugnante ante los demás;
por eso le aconsejamos: sea más elegante, no se queje
tanto.
- Antes de quejarse de los defectos de las demás personas,
mire por favor, sus propios defectos. ¿Honestamente de
qué se queja? Usted también tiene defectos. "Que
tire la primera piedra el que está sin pecado". Repase
los defectos que usted tiene, no vaya a ser que tenga que tragarse
todas las palabras que le iba a decir a otra persona, que según
usted tiene muchos defectos.
- La vida es dura e implica mucho dolor y sacrificios; todo
lo bueno involucra renuncias para poder conseguirlo. Hay una
realidad en la que vivimos los seres humanos, provocada por el
pecado de la humanidad y agrandada por nuestros pecados personales,
que hace que la vida sea más dura y más cruel en
algunas ocasiones. En vez de quejarse tanto, quite un poco de
piedras y espinas que hay en este camino de la vida. "En
vez de lamentarse por la oscuridad, encienda una vela".
Intente hacer de este mundo, un mundo mejor. Use su inteligencia
y piense que al final de este desierto podremos encontrar mucha
felicidad, que después de nuestras penalidades viene el
triunfo. Aprenda a aguantar, hay que saber morderse los labios
y continuar la marcha hacia el Reino de Dios con valentía
y coraje.
- Si siente que hay algo de su pareja, amigo, compañeros
del trabajo o quien sea, que a usted no le agrada, entréguele
eso a Dios y ore por usted y por ellos; para poder superar ese
malestar y para poder tolerarlo si es necesario.
- Si algún día va a quejarse, que sea de verdad
para producir un bien, que sea para defender la justicia, para
defender su integridad moral y la de otras personas.
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