DENTRO DE 11 DIAS FARC quiere llegar fortalecida a negociar, dicen analistas

Bogotá
AFP
La sangrienta escalada desatada desde el jueves por la guerrilla marxista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), constituye una demostración de fuerza para llegar fortalecidas a las negociaciones de paz con el Gobierno el próximo 20 de julio, coincidieron en estimar ayer sábado analistas políticos. Los politólogos y profesores universitarios Jaime Zuluaga, Eduardo Pizarro y Alfredo Rangel, atribuyeron la escalada insurgente -que continuaba este sábado en diez de los 32 departamentos del país- a una previsible estrategia de las FARC para demostrar su poder militar de cara a las negociaciones. Las negociaciones de paz se iniciarán en diez días en el municipio de La Uribe, dentro de la zona desmilitarizada de 42.000 km2 que el presidente Andrés Pastrana entregó desde noviembre del año pasado al pleno dominio de las FARC para lograr que aceptaran dialogar. Una ambiciosa agenda temática de 12 puntos que contempla básicamente reformas sociales, económicas y políticas, acordada tras cuatro meses de conversaciones, será la base de las negociaciones de paz. Pastrana aceptó adelantar las negociaciones en medio de la guerra, ante la negativa de las FARC de cesar el fuego para dialogar. Además las FARC -la fuerza insurgente más antigua y beligerante del país con un estimado de 12.000 combatientes- han advertido que no aceptarán un cese del fuego antes de que se haya logrado un acuerdo sobre el 90% de la agenda de negociación, y que mantendrá las armas después de un acuerdo de paz como prenda de garantía del cumplimiento del Gobierno de los pactos. Rangel, ex asesor presidencial para asuntos de paz, en declaraciones a medios de prensa juzgó que la ofensiva de las FARC no debe sorprender, pues es la consecuencia de que el presidente Pastrana hubiera aceptado negociar en medio de la guerra. Precisamente el mandatario conservador reiteró el viernes la decisión de continuar adelante con el proceso pacificador iniciado con las FARC, pese al sangriento ataque que unos 500 guerrilleros lanzaron el jueves contra el Ejército a las afueras de Bogotá. Los combates, que se prolongaron por varias horas en una zona montañosa distante 50 km al sur de la capital colombiana, dejaron 36 soldados y 38 insurgentes muertos, según informó el comandante del Ejército, general Jorge Mora. El politólogo Zuluaga, tras coincidir con el juicio de Rangel, dijo a la privada radioemisora Radionet que pese a la arremetida guerrillera, se debe mantener la fecha de iniciación de las negociaciones de paz. Además destacó el compromiso adquirido por las dos partes de no levantarse unilateralmente de la mesa de negociación "pase lo que pase". "Yo pienso que se le debe cumplir al país porque se corre el riesgo de que se aumente el escepticismo que existe en este momento sobre la viabilidad del proceso de paz", puntualizó. Por su parte, Pizarro, en un comentario publicado el sábado por el diario El Espectador de Bogotá, advirtió que "la negociación en medio de la guerra, lejos de permitir la realización del cambio (...), amenaza con hundir a Colombia en gigantesco charco de sangre, de miseria y de desesperanza".
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