Una mañana soleada, un mar tranquilo, aire puro y fresco nos dan la bienvenida al llegar a Portobelo.
Caminando encontramos un muelle a 1km del pueblo, echamos al mar nuestros kayaks equipados con chalecos y remos, y así iniciamos la travesía.
El kayak es un medio de transporte acuático. Su construcción se realiza con materiales como huesos de ballenas y piel de foca.
Al acercarnos a la punta de la bahía, el viento empieza a hacer estragos en nuestra energía, y las olas nos dificultan el avance. Los arrecifes en la orilla son hermosos.
De pronto las aguas se calman, se siente una suave, pero agradable brisa, hemos alcanzado nuestro objetivo, Playa Huerta, frente a Isla Drake. Esta playa en un pequeño paraíso de aguas calmadas, palmeras y arena blanca. Bajo estas aguas a pocos pies crece un hermoso arrecife de coral, el cual aún conserva su belleza y en el cual se pueden apreciar multicolores peces de gran belleza.
Logrado nuestro objetivo, tomamos tierra y desembarcamos para descansar y prepararnos para practicar "snorkel", tomar buenas fotos y disfrutar de la hermosa playa.
El trayecto se hace divertido, pues llevamos viento a favor, y la vista del pueblo nos hace imaginar los tiempos en que por estas aguas surcaban galeones españoles y corsarios ingleses, franceses y holandeses, persiguiendo todos el oro y las riquezas de América.
En la orilla un lugareño nos habla sobre los tesoros que se han encontrado en estas aguas, como cañones, balas de cañón, culebrinas, herramientas y objetos que formaron parte de algún navío, hace cientos de años.
Todo esto es parte de nuestra historia y vale la pena conocerla..