 |
Alberto Vallarino.  |
El excandidato presidencial Alberto Vallarino reconoció que el desempleo es el principal problema del país. Hay 165,000 desocupados. No hay trabajo y a veces el que existe, está disminuyendo como es el caso de las bananeras". Tenemos una capacidad de desarrollo económico ocupada al tope y así no podemos enfrentar las realidades de la globalización, expresó el Alberto Vallarino. Para Vallarino, mientras no aceptemos que nuestro modelo económico está agotado, no podremos entrar a resolver los problemas del país, entre ellos el desempleo.
Sin embargo, advirtió que se debe tener cuidado en no ejecutar esas acciones tan rápidamente de lo que las estructuras económicas del país permiten, de lo contrario puede ocurrir lo que pasó en 1997, cuando se liberaron todos los aranceles y se dejó al productor nacional en la más completa indefensión frente a los extranjeros.
Vallarino recordó que las importaciones de productos agropecuarios e industriales se duplicaron y en escasos tres años, 22,200 personas fueron literalmente expulsadas de estas actividades. Además esta sorpresiva apertura de los mercados mermó la capacidad de gestión del gobierno, en la medida en que privó al Estado de B/. 72 millones en aranceles de importación, aun cuando las importaciones se duplicaron. Alberto Vallarino recomendó modernizar la agricultura, pero para "salir a exportar".
Citó el avance de Costa Rica frente a Panamá. En piña, los ticos exportaron el año pasado $121 millones de dólares, Panamá B/.80 mil; en follajes, hojas y plantas ornamentales exportaron el año pasado $117.1 y Panamá B/.1 millón. En melón, exportaron $62.3 millones y Panamá B/.16 millones. En jugos y concentrados de frutas exportaron $60.5 millones y nosotros B/.750 mil.
"Imagínense, los ticos exportaron el año pasado $22.5 millones en yuca, y Panamá sólo B/.2 millones). En flores y capullos, ellos exportaron $24.6 millones y Panamá B/.38 mil Mientras allá exportan 36 millones en aceite de palma, nosotros estamos cerrando la actividad". Vallarino sostiene que esto demuestra que algo no está bien. Tenemos que replantear nuestro enfoque frente a la agricultura y el gobierno tiene que apoyar a los productores creando las infraestructuras necesarias para poder exportar.
Cuando se comparan las cifras de exportación de carne se produce el mismo escenario. Nuestros vecinos parecen ser mejores vendedores que nosotros, expresó Vallarino, revelando que el año pasado los ticos exportaron $31 millones en carnes y Panamá B/.12 millones. En artículos de cuero exportaron $25 millones y nosotros B/.16 mil, aunque las exportaciones de cuero crudo ascendieron a B/.9 millones. Las exportaciones ticas de productos tradicionales como café, banano y azúcar alcanzaron la suma de $838 millones y las de Panamá sumaron B/.153 millones.
Vallarino sostiene que se deben reestructurar los centros de acopio para llevar a cabo una comercialización eficiente de los productos y encontrar fórmulas que aligeren los costos de transporte y de embalaje. Para el banquero otro de los retos que debe imponerse Panamá es que los próximos cinco años produzcamos todo el arroz que consumimos, de manera que no haya necesidad de importar este grano. ¡Y si alguien quiere comer arroz Tío Ben, que pague el precio Tío Ben que cobra el Tío Sam!
Resaltó además el potencial turístico, pero dijo que debemos librarnos de la distorsión histórica derivada del hecho que hemos sido por 500 años un país de tránsito y creemos que la gente tiene que llegar aquí de todas maneras sin que las vayamos a buscar, como tienen que hacerlo todos los destinos turísticos.
"Tenemos que proponernos construir de 10 mil a 20 mil habitaciones de hotel en las playas y en otras áreas de la geografía nacional y mantenerlas ocupadas durante todo el año. Esto es algo que se puede lograr y para que el que no crea, allí está Farallón". En otro aspecto, Vallarino manifestó que tenemos que hacerle entender a las naciones usuarias del Canal, que Panamá tierra, agua y recursos humanos para hacer funcionar, ¿cuál es la contraprestación para Panamá? Si nos ponemos a ver, Panamá le presta al mundo servicios desproporcionados a su tamaño y pareciera lógico que comencemos a desarrollar una política comercial que asegure que nuestra producción encuentre mercado en aquellas naciones que son las mayores usuarias del Canal.
El político sostuvo que los cónsules panameños en el exterior deben convertirse en unos verdaderos agentes comerciales del país, ya que los Consulado no debe ser una institución para que un panameño salga millonario al final de un período presidencial. Sustentó que al igual que no se puede hacer una casa si no se tienen planos, en economía es preciso tener una idea clara de lo que queremos y de lo que somos capaces para entonces avanzar a toda velocidad en la dirección escogida. |