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China y Japón dieron ayer por concluidas las negociaciones bilaterales con que trataban de poner fin a una disputa sobre aranceles que amenaza con convertirse en una guerra comercial, sin haber logrado avances significativos en ningún ámbito.
Las negociaciones, de dos días de duración, acabaron en fracaso porque "ambas partes rechazaron cualquier compromiso en cuestiones esenciales", según un comunicado del Ministerio chino de Comercio Exterior y Cooperación Económica. Pese al ambiente "franco y directo" en que se mantuvieron las negociaciones, los representantes chinos y japoneses "no lograron realizar progresos substanciales" para resolver la disputa comercial, cuyo origen se remonta al mes de abril.
Aquel mes, el gobierno japonés impuso gravámenes a las importaciones de China de setas, cebolletas y juncos para fabricación de plataformas tatami, lo que Pekín condenó como una "medida proteccionista" inaceptable.
Tras varias rondas de diálogo infructuoso, China replicó con la imposición el pasado 22 de junio de una tarifa punitiva del cien por cien para la importación de vehículos, teléfonos móviles y aparatos de aire acondicionado japoneses. Pekín y Tokio se han acusado mutuamente de violar las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero el organismo no puede mediar en el conflicto porque China todavía no ha logrado concluir las negociaciones para integrarse al club mundial.
Resolver este conflicto y, ante todo, evitar que se extienda a una guerra comercial en otros ámbitos, es el principal objetivo de China, que tiene en Japón a su máximo socio comercial, incluso por delante de Estados Unidos. Representantes de los ministerios de Comercio, Asuntos Exteriores, Agricultura, y Finanzas de ambos países acordaron volver a reunirse, para tratar de resolver las disputas comerciales bilaterales, concluye la nota del Gobierno chino. |