El tráfico humano sigue en aumento entre los países suramericanos, más aun cuando se han generado situaciones de conflicto en Bolivia y Ecuador, y la situación económica en mi país, Perú sigue disminuyendo, es por eso que cada día hay más personas dispuestas a invertir los ahorros de toda su vida, en aras de que alguien los introduzca por las picas que salen de Colombia y poder llegar a Panamá”, señaló Francisco Toledo, nombre que tomó como identificación para hacer la denuncia.
Puntualizó, me he atrevido a denunciar a las autoridades de Migración, y ahora a este diario todo lo que pasa con el tráfico de humanos en los países suramericanos, para que se investigue a profundidad qué está ocurriendo en las diferentes fronteras, pero especialmente cuando entramos a la selva panameña, donde los coyotes colombianos y en los últimos meses según afectados, se agregó un grupo de estos desalmados coyotes panameños, quienes a diario también participan en los asaltos a los indocumentados, dejándolos abandonados en la selva, sin alimentos, dinero, enseres, documentos, agudizando sus problemas, que muchas veces quedan convertidos en una tragedia.
¿CUAL FUE MI TRAGEDIA?
Todo empezó al quedarme sin trabajo en mi país de origen, tenía unos ahorros y ante la desesperación de ser un desempleado en un país pobre y ofrecimientos de personas que siempre están buscando víctimas para sacarles dinero a través de estas aventuras ilegales, me convencieron para embarcarme en la vorágine en que hoy estoy metido, en un país extraño, sin familia, dinero, documentos y fichado como violador de las normas internacionales.
Agregó, le hice caso a un supuesto amigo que me iba ayudar a ingresar a Panamá, y luego me buscaría personas para trasladarme a Estados Unidos, hizo los contactos con otros viajeros igual que yo, con desventuras similares, pero con fines iguales, llegar a Panamá por la selva de Colombia, hacer dinero y luego buscar los medios para llegar al Norte.
Hoy, aunque tarde para mí, sé que esos falsos amigos forman parte de la gran red de coyotes que han estafado y asesinado a miles de humildes personas que están afanadas por mejorar sus situaciones económicas y familiares, pero que con esta denuncia puedo alertar a otras personas para que no se dejen embaucar de estos desalmados que llEva, Crítica en Línean años de estar viviendo de la tragedia y necesidades de gente humilde como los que estamos detenido hoy en esta comunidad.
Y continúan los sinsabores que empiezan casi desde que se organizan los primeros contactos, agrega ya que inmediatamente empiezan a pedir dinero por sus servicios al movilizarnos de un lugar a otro y en las fronteras de los países en que entramos como indocumentados, los pedidos van aumentando, más aun si se percatan que los viajeros llevan sumas importantes.
Señala, cuando llegué a Aligandí con mis tres amigos por la selva colombiana, fui abordado por dos hombres, que decían me estaban esperando a mí y a mis compañeros para guiarnos a las picas que nos conducirían a Panamá, el grupo les creyó en aras de no ser descubierto por la Policía de Migración y permitimos que nos llevaran selva a dentro, caminamos aproximadamente una hora y nuestros guías sin una justificación nos dijeron que su compromiso había terminado allí, pero sin justificar causa solicitaron más dinero del acordado y si no lo entregábamos, la Policía de Migración panameña nos podría detener, porque estábamos ya muy cerca, quitándonos parte de lo que llevábamos y nos dejaron en media selva, sin saber qué rumbo teníamos que seguir.
Continuamos sin una dirección de a dónde íbamos a parar, porque hay decenas de picas, pero fue entonces como las cuatro de la tarde unas tres horas más de viaje perdidos que nos encontramos a un grupo de tres indocumentados peruanos que estaban desorientado, con hambre, sin dinero, documentos, lacerados sus pies y con deseos de regresar a su país, pero cómo hacerlo, si ni siquiera sabían qué ruta tomar porque desconocían a dónde se dirigían.
DEL PACIFICO AL ATLANTICO
Entre desconfianza, preocupación y necesidades entablamos conversaciones y fue allí donde nos enteramos que a lo largo de las famosas picas, que son muchas, hay diversos grupos de coyotes, que asaltan varias veces a los que ellos dicen están cuidando o guiando por encargo de amigos. A los paisanos que encontramos los habían desvalijado de todo tipo de pertenencias y sí les llegaban a encontrar otros coyotes era muy probable que los mataran porque ya no tenían nada, pero al estar agregado cuatro más en al grupo podrían estar a salvo.