En esta vida, el que no ha padecido de estrés miente, pues éste se da por diversas situaciones.
Mucho se ha dicho sobre el significado del estrés. Se ha dicho que es la respuesta fisiológica involuntaria del organismo, que prepara al individuo a reaccionar ante estímulos que ponen en peligro su estabilidad. Fríamente podemos pensar que no se trata de un problema y que, por el contrario, resulta benéfico para el ser humano, ya que es la manera de prepararlo para enfrentar contrariedades.
Pero, vivir constantemente en estrés puede traer consecuencias de salud. Por ejemplo, el intenso ritmo de vida y la falta de descanso producen nerviosismo y ansiedad; estados emocionales que alteran el ritmo normal del corazón, dificultan la respiración, propician falta de concentración, pérdida de apetito y cabello, y el sistema inmunológico (el que genera defensas ante infecciones) disminuye su eficacia, por lo cual es mayor el riesgo de sufrir enfermedades causadas por virus, bacterias u hongos.
Es importante hacer énfasis en lo anterior, sobre todo al referirnos a los adultos mayores, quienes en forma natural ven reducida la capacidad de su sistema inmune.
AFECTA A TODOS
Además, hay que destacar que el estrés afecta tanto a hombres como mujeres, y en cada uno se manifiesta de forma distinta.
Así es que, la mujer de edad media enfrenta diversas presiones, tanto en su desempeño profesional como en la atención a la familia y el hogar, sin olvidar que tiende a interiorizar más sus problemas.
De los hombres podemos decir que ellos exteriorizan su grado de estrés, y lo hacen en su mal humor, pelean, se desahogan en el alcohol e incluso incurren en la violencia intrafamiliar, pero por nada del mundo, le gusta buscar ayuda médica.
Los expertos en el tema mencionan que es importante tomar medidas preventivas, frente a la situación que se le presenten según la edad.
El estrés lleva a situaciones como:
Alopecia: Se conoce de esta manera a la caída de cabello, y también se sabe que la principal causa de que suceda es la herencia, pero en muchos otros casos nerviosismo y ansiedad la propician
Bruxismo: Trastorno que se caracteriza por apretar o rechinar los dientes durante el sueño, debido a exagerada tensión en los músculos de la cara y cavidad bucal, lo cual ocasiona dolor en oídos, daños en mandíbula, así como problemas en la alineación y mal estado de la dentadura.
Insomnio: Las consecuencias de dormir mal son deficiente circulación sanguínea, bajo rendimiento en actividades desempeñadas a lo largo del día, mal humor y falta de concentración, lo que puede derivar en accidentes.
Parálisis facial: Su origen radica en una deficiencia del nervio facial (responsable de estimular los músculos del rostro), ocasionada por golpes, problemas de circulación de la sangre o baja de defensas, teniendo estos dos últimos mayor incidencia en quienes se someten a estrés constante.
Trastornos alimenticios: Para adaptarse a esa situación de estrés, el organismo pone en marcha una serie de mecanismos que modifican su comportamiento; particularmente se puede distinguir en la conducta alimenticia, por comer mucho o por comer poco.
A todas hay que prestarle la debida atención para llevar una vida sin complicaciones.