El Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) desde hace décadas vive en crisis. Gobiernos vienen y gobiernos van, pero el nivel de morosidad y la fuga del agua que producen las potabilizadoras, es un tema recurrente.
La morosidad de los usuarios es de 100 millones de balboas. La mitad del agua producida se pierde. Ya se estima que con el agua potable podrá suceder lo mismo que ocurre con la generación de energía eléctrica: será insuficiente en unos cuantos lustros. Para el año 2025, la demanda diaria será de 470 millones de galones de agua y la producción de 385 millones de galones.
El problema de la falta de pago es de vieja data. El agua es un servicio vital y muchas veces el IDAAN es muy condescendiente con los que acumulan recibos y nunca pagan.
También existe la realidad de las fugas por daños en la red de distribución. El IDAAN por razones inexplicables demora en reparar los daños y a veces se toman semanas en atender los llamados de reparación de una tubería rota. Para colmo de males, el agua que se produce y llega a los hogares de los panameños, muchas veces se desperdicia al punto que en Panamá el consumo per cápita es más que el doble del resto de los países.
El IDAAN para tratar de reducir la morosidad ha propuesto condonar el 70% de la deuda de los usuarios, a fin de que se pongan al día. Para algunos es un premio para los malapagas, pero no hay quien exclame: "¿cuál es el reconocimiento que se le hace al que se mantiene al día?.
Frente a esa crisis en el cobro y mantenimiento de la red de distribución de agua, surge preocupación en cuanto a lo que pueda suceder a partir del año 2010, cuando empiece a funcionar la infraestructura del proyecto de Saneamiento de la Bahía.