Todos tenemos un sueño. Unos piden a Dios tener salud, prosperidad y felicidad. Pero para los tres millones de panameños, había un ferviente deseo que parece nunca se cumplirá: ir a un Mundial de Fútbol. El pasado 22 de junio de 2008 se ha convertido en una fecha maldita, en donde se evidenció la mala administración del fútbol en el Istmo. La directiva encabezada por Ariel Alvarado, de forma inconciente, confió todo el futuro de nuestro más importante deporte en un tico, Alexandre Guimmaraes, para vencer a una alicaída selección de El Salvador.
No es posible comprender que ganando 1-0 a los salvadoreños, teniendo ventaja de un gol del partido en casa, se perdiera el partido más crucial de nuestra historia por 3-1. Este resultado, destruyó toda una generación de futbolistas que tenia la esperanza de ir al Mundial de Sudáfrica 2010.
Pena nos debe dar que los países vecinos de Panamá, como Costa Rica y Colombia, han participado en varias Copas del Mundo, mientras que por culpa de la improvisación de los dirigentes deportivos, se trunquen cada cuatro años nuestro objetivo de nación de estar en las canchas verdes de un campeonato de balompié.
Empero, lo peor es la mentalidad retrógrada de los dirigentes de la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT), que consideran solo un tipo de experiencia futbolera, sin mirar otras escuelas con mejor capacidad.
La escuela futbolística europea demuestra ser la mejor del mundo, pese a los estereotipos de que el fútbol brasileño o el argentino son superiores. Países como Alemania, Italia, España e Inglaterra tienen la dicha de poseer los mejores clubes y las academias más prolíficas en este deporte.
Todo el mundo sabe que existen becas de intercambio en estas naciones para ayudar al fútbol del Tercer Mundo, las cuales están disponibles en las Embajadas de estas naciones europeas. ¿Porqué será que la FEPAFUT no solicita ayuda a los alemanes para enviar varios jóvenes de las categorías menores de entre 15 a 17 años a entrenarse en Leipzig, Dortmund, Munich o Sttugart en defensa de campo, mediocampo y portería?
¿O porqué no solicitar a los italianos que amplíen su lista de becarios que acaban de abrir para futbolistas panameños y mejorar así nuestro mediocampo?
El gran problema de Panamá es que tiene una súper delantera y grandes laterales, inspirados en la escuela brasileña. ¿Pero porqué nuestras selecciones de balompié no pueden mantener sus resultados? Allí hace falta la escuela alemana, de contención y defensa extrema.
La sugerencia de algunos cronistas deportivos de solicitar la elección de británico Gary Stempel para dirigir la reconstrucción de la "Marea Roja", es una sabia decisión. Pero primero debemos limpiar la casa.
Por el bien del país, de nuestra generación de futuras jóvenes estrellas que nacen en los barrios populares, el pueblo le pide a Ariel Alvarado que deje su cargo al frente de la FEPAFUT, para que nuevos directivos tomen las riendas del fútbol. Exigimos elecciones limpias y una mejor dirección para cumplir la nueva meta: ir al Mundial de Brasil 2014.