El proceso de beatificación de Juan Pablo II fue abierto ayer en la basílica de San Juan de Letrán, de Roma, tres meses después de su muerte, sin tener que esperar a que transcurran cinco años desde su fallecimiento, como establece el Código de Derecho Canónico.
La ceremonia se realizó en la catedral de Roma -ciudad de la que era Obispo y en la que murió el pasado 2 de abril a los 84 años, de ahí que sea el lugar donde comience el proceso que le llevará a la gloria de los altares-.
Según informó el Vicariato de Roma, todos los días le llegan una media de cien cartas procedentes de todo el mundo en las que se exponen gracias recibidas por la intercesión de Karol Wojtyla y con la que se pretende ayudar al proceso.
La mayor parte de las misivas provienen de América Latina y están escritas en español, después siguen las procedentes de Italia y Polonia.
Aunque se esperan tiempos rápidos, expertos vaticanos han precisado que no hay que olvidar que se necesitaron 35 años para la beatificación de Juan XXIII, el "Papa bueno".
El pasado 13 de mayo Benedicto XVI anunció por sorpresa el comienzo del proceso de beatificación de Wojtyla sin tener que esperar a que transcurran cinco años de su muerte, como establece el Código de Derecho Canónico.
Benedicto XVI hizo el anuncio en el día en que se cumplían 24 años del atentado contra el Papa polaco a manos del turco Ali Agca en la plaza de San Pedro y en la festividad de la Virgen de Fátima, que según Karol Wojtyla "desvió la bala" y le salvó la vida.
El anuncio fue acogido con gran alegría en el mundo. Juan Pablo II adelantó el proceso de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, pero incluso en ese caso, el procedimiento sólo comenzó dos años después de su muerte.