Las adversidades que les presenta la vida, no han sido motivos de abatimiento para la familia García-Duarte.
Frente a los problemas socioeconómicos que enfrentan, encuentran fortaleza en Dios, para seguir adelante.
Los García-Duarte, una pareja de esposos, de 35 y 40 años, y sus dos hijos, viven en condiciones precarias, y para muestra un botón: su pequeña casita construida de zinc y tablones de madera.
Su hogar lo establecieron hace seis años en ese lugar, luego de una invasión de terreno, en la barriada 31 de Octubre, en el corregimiento de Lídice, distrito de Capira.
El lugar, como en muchos sectores, carece de carreteras, electricidad y otras necesidades básicas.
Rojas García, el jefe de la casa, manifestó que como otros desempleados del país, subsiste de los trabajitos de "aquí y de allá", pero principalmente de la venta de culantro en el Mercado Público de la ciudad capital.
Dijo que desde hace un mes, debido a la huelga, no ha podido ir a vender el culantro, por lo que se ha hecho más difícil recaudar un poco de dinero para que sus hijos y mujer puedan alimentarse, por lo menos una vez al día.
Rojas indicó, que ahora que se normalizó la situación en el país, volverá a su faena en la capital, para poder echar adelante con su familia.
Aunque no pidió nada -en especial a ninguna autoridad- sólo solicitó al Todopoderoso que le dé salud a él y a sus hijos.
Pidió a Dios fuerzas para seguir trabajando con sus propias manos y darle humildemente todo lo que pueda a Rojas hijo, mi vástago mayor que sufre las secuelas de la meningitis.