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En el tenso ambiente preelectoral que agobia a los partidos políticos tradicionales en Panamá, ya es evidente la lucha de clases sociales y las presiones internas de los viejos dirigentes por dominar a la casta de nuevos líderes. Tanto en el Partido Revolucionario Democrático (PRD) como en el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA), se intensifican las acciones para dominar a estas agrupaciones, con el único propósito de lograr en el futuro un espacio para poder gobernar el país en septiembre del 2004.
La guerra interna en el PRD parece ser más intensa. Vale la pena decir que dos grupos tratan de imponerse: Uno apoya a Martín Torrijos, hijo del fallecido general Omar Torrijos Herrera, mientras que otra facción busca "sabotear" la pretendida candidatura del heredero, con la posible nominación del alcalde capitalino, Juan Carlos Navarro.
Hace una semana, las declaraciones del ex presidente, Ernesto Pérez Balladares, demostraron esta franca división interna en el colectivo de Omar. Sí, es notable esa lucha de clases entre los grupos de la tendencia izquierdista, los dirigentes populares y la masa de simpatizantes, quienes al parecer respaldan a Martín, "el hijo del general".
Entretanto, Navarro es el postulado del "Frente Empresarial", los millonarios que aprovecharon la bonanza del pasado régimen militar y los cinco años del "Toro". Se nota que Pérez Balladares quiere culpar de la crisis interna de la corrupción a los legisladores del PRD, de que la actual dirigencia es la responsable ante la pérdida de votos claves en los grupos independientes, o de que miles de simpatizantes acudan al abstencionismo, para así dejar ganar a los partidos de la oligarquía, a saber el MOLIRENA o el Partido Arnulfista.
No hay que ser adivino para notar que Pérez Balladares quiere volver al poder en el 2009, gracias a la posible derrota de Martín Torrijos en el 2004. Para ello, las declaraciones del Toro son una clara advertencia de que los acomodados del PRD harán todo lo posible por ganar espacios dentro de la elección del nuevo Consejo Ejecutivo Nacional (CEN).
La caída de Balbina Herrera representa para muchos, aceptar que en realidad los legisladores han pagado con sangre y humillación la tragedia de las denuncias realizadas por el diputado Carlos "Tito" Afú, de la venta de conciencias para apoyar un proyecto aeroportuario en Colón. Hugo Torrijos, familiar cercano de Martín, parece ser un candidato de conciliación, el cual deberá mediar entre los dos grupos sociales que se disputan el poder en el PRD.
En cuanto al MOLIRENA, allí la cosa es peor: Las denuncias que Arturo Vallarino y "Maco" Rosas han vertido en los medios de comunicación, además de la campaña de infundios, no hace otra cosa que perder credibilidad en este colectivo liberal, el cual dista del otrora poderoso partido de masas que ayudó a la formación de esta patria, en el siglo pasado.
Los votantes independientes deben vigilar los movimientos de estos colectivos, antes de decidirse a respaldar grupos partidistas que en realidad no merecen llegar al poder, para volver a cometer errores históricos que el pueblo ahora paga, como por ejemplo el actual gobierno. |