Panamá perdió 2-1 con Estados Unidos, en un partido en que el técnico, jugadores y la dirigencia del fútbol nacional acusaron al árbitro trinitario Neil Drizan, de favorecer a los norteamericanos, en el partido de cuartos de final de la Copa Oro.
El presidente de la Federación de Fútbol, Ariel Alvarado, dijo que Panamá fue víctima de un arbitraje muy inclinado hacia Estados Unidos, pero también expresó que la parte técnica del onceno panameño tuvo responsabilidad al no sacar a sus mejores hombres disponibles.
El técnico Alexandre Guimaraes expresó estar sumamente molesto por el arbitraje muy dudoso, donde se le perdonan dos penales a Estados Unidos, estando el árbitro frente a la jugada, pero cantan uno dudoso contra Panamá, estando Drizan a 30 metros de distancia.
Guimaraes sostuvo que esos hechos demuestran que Panamá ha dejado de ser una cenicienta para convertirse en una amenaza para el resto de los equipos.