Complacido por la entrega demostrada por sus dirigidos, pero enfadado con los organizadores. Así terminó el técnico Alexandre Guimaraes su participación en la Copa Oro 2007, en la que luego de mucha lucha y esfuerzo, Panamá quedó fuera en los cuartos de final al perder 2-1 ante los Estados Unidos, que al igual que México, terminó pidiendo la hora.
En declaraciones a RPC Radio, tras finalizado el partido, Guimaraes señaló que desde un principio se empezaron a poner obstáculos a los istmeños; primero, con la falta de disponibilidad en los cupos para viajar a Boston, donde se desarrolló ayer el partido, y, luego, sacándolos del hotel.
"Hacen eso porque se han dado cuenta que Panamá no es la cenicienta; ahora hemos ganado respeto", señaló "Guima" a RPC.
"El fair play (juego limpio) no ha sido correspondido por la organización (de la Copa Oro). Que no nos vengan a decir que no, porque cuando se organiza esta clase de torneos debe haber a disposición los boletos (de avión) suficientes para que una selección viaje de una ciudad a otra", dijo Guima, haciendo referencia al problema que tuvo el jueves Panamá para viajar de Houston a Boston.
Indicó que está "extremadamente molesto y consciente de que, si están actuando así (con trampa), es porque Panamá se ha ganado el respeto".
La selección nacional no tuvo un buen primer tiempo, pero "en el segundo -denunció el estratega-hubo una actuación arbitral dudosa (por parte del trinitario Neil Drizan), en la que fue claro el arreglo de tarjeta y dos penales que no se pitaron (uno sobre Blas Pérez y la mano de Oguchi Onyewu en el área)".