El gobierno optó por derogar la ley 44 del 31 de agosto de 1999, que amplió la Cuenca del Canal.
La idea de entonces era garantizar las futuras necesidades de agua para la proyectada ampliación de la vía acuática, la cual involucraba la construcción de una serie de represas en los ríos Coclé del Norte, Indio y Caño Sucio.
La medida originó malestar entre los campesinos del área que temían ser desalojados de sus tierras. Con la opción de tinas paralelas contempladas ahora para la operación del Tercer Juego de Esclusas, la necesidad de las represas ha desaparecido.
En el último día de gobierno del mandatario Ernesto Pérez Balladares se promulgó la ley 44, que extendió en más de 200 mil hectáreas la Cuenca del Canal, principalmente en el distrito de Donoso.
Ahora el gobierno tratando de desactivar los temores de los campesinos optó por adoptar en el Gabinete un proyecto de derogatoria de la ley, el cual debe ser presentado a la Asamblea Nacional de Diputados.
Sin embargo, la decisión de derogar la ley 44 no debe ser la apertura para deforestar el área cercana a la vía acuática, que no sólo suple de agua para el esclusaje de los barcos, sino que abastece del vital líquido al 95% de la población del área metropolitana.
No hay que olvidar que en años anteriores, la sequía severa ocasionada por el Fenómeno del Niño afectó la capacidad de los lagos que surten agua al Canal y por ende hubo que poner restricción en los barcos que utilizan la vía interoceánica.
Que la derogatoria de la ley 44 lleve un mensaje de tranquilidad a los campesinos, pero que no sea la puerta para deforestar esa zona.