Tres años tuvieron que aguardar más de un centenar de familias, para que se les diera atención al problema estructural que habían registrado, durante el 2003, cuando un fuerte sismo afectó sus residencias en el distrito de Barú.
La semana pasada, tras un estudio minucioso se entregaron 60 viviendas, en donde prevalecieron aquellas familias de condición extrema, familias integradas por adultos mayores, con personas discapacitadas y con otros problemas para ayudarlos en su difícil situación.