La ausencia de Michael Ballack, por un endurecimiento en los gemelos, marcó ayer el primer entrenamiento alemán tras la llegada del equipo Jürgen Klinsmann a su cuartel general en Berlín donde empezó a preparar ya el partido inaugural contra Costa Rica.
Según la Federación Alemana de Fútbol (DFB) el problema de Ballack no es grave y su ausencia del entrenamiento es sólo una medida de precaución.
Mientras Ballack descansaba en el hotel, el resto de los internacionales alemanes se entrenó en el campo de entrenamientos del Hertha Berlín, en las inmediaciones del Estadio Olímpico.
Como ya es costumbre desde que se inició la era Klinsmann en Alemania buena parte de la práctica estuvo dedicada a mantener y mejorar la condición física de los jugadores, con intervalos a distintas velocidades y distintas distancias y ejercicios para aumentar la fuerza muscular en la que los jugadores tiraban pesos con un arnés a través del campo.
Para el estilo de juego que quiere imponer Klinsmann la forma física es clave, puesto que su planteamiento táctico -basado en una marca a presión en todo el campo para recuperar el balón y en rápidas jugadas de ataque- exige un gran desgaste en cada partido.
Klinsmann, según aseguro en conferencia de prensa, está satisfecho con los fundamentos que se han sentado en las semanas anteriores en Cerdeña y Ginebra y, con la llegada a Berlín.
Además, en los próximos días se espera que se afinen algunas cuestiones, como las jugadas en las situaciones a balón parado.