Costa Rica se adentró en su semana decisiva, la de su esperado estreno mundialista con una sesión doble de entrenamiento, sin contratiempos entre sus futbolistas y con cierto secretismo en su puesta a punto, a puerta cerrada para los testigos según determinó el preparador Alexandre Guimaraes.
La cuenta atrás, a falta de cuatro días para su puesta en escena, cuidó el estado físico de los jugadores y perfiló la táctica del combinado, que empieza a clarificar el once que saltará el viernes al estadio de la Copa Mundial de la FIFA de Múnich para formar parte, junto a Alemania, en la apertura del torneo.
Guimaraes mima a Paulo Wanchope. No tomó parte en la sesión matinal el trotamundos tico. Su maltrecha pierna derecha, trastocada después de cuatro operaciones, ha obligado a dosificar sus entrenamientos. Permaneció en la sala de pesas fortaleciendo sus músculos mientras sus compañeros practicaban los ejercicios demandados por el seleccionador en el estadio Wallford Astoria.
Tampoco se entrenó el zaguero Michael Rodríguez.