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La televisión puede aportar beneficios a los niños, pero también implica riesgos y efectos no deseados. Por eso es bueno tener una política coherente de acceso a la TV. Esta guía para padres ayuda a manejar efectivamente la influencia de ese medio en el hogar. Es importante que sólo permitir programación de calidad, y no más de 1 a 2 horas por día. No permitir mirar televisión a niños de 2 años de edad, o menos.
Grabar programas de calidad para verlos en otro momento. Un buen programa en video es siempre mejor que uno malo en vivo. Para programas nuevos, verlos antes que los niños. Se evita exponerlos a contenidos no deseados, y se previenen conflictos si uno decide que no es conveniente un programa que al niño le gusta.
Preferir programas que generan interés en otras actividades, como leer, hobbies o vida al aire libre. Con los deportes, aclarar la importancia de practicarlos en vez de limitarse a ser un espectador. Encender la televisión para mirar programas específicos.
Crear el hábito de apagar la televisión cuando termina el programa, y hacer otra cosa. Hacerlo en forma sutil y progresiva: los cambios forzados y bruscos generan resistencias. Cuando se eligen dibujos animados, evitar los que muestren a sus personajes sufrir. Eso es muy común en las grandes películas de dibujos animados, en las que el niño se angustia al identificarse con el personaje. No hay evidencia de beneficios en que un niño sufra al ver una película infantil. |