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EDITORIAL
Conciencia ante el SIDA
Aveces parece que se ara en el desierto. Tantas advertencias acerca del SIDA y pareciera que son palabras huecas que igual caen en un saco roto. Y lo cierto es que el sol no se puede ocultar con una mano. No es cierto que la aparición del virus fue un "boom" de moda y como tal, hizo su desfile y desapareció. El virus sigue vivo, latente y manifiesto en 50 mil panameños que ni siquiera lo saben.
Y aún así se observan a panameños de ambos sexos galopar sobre la muerte cuando se aventuran a tener relaciones sexuales con casi desconocidos, de quienes no se sabe ni el santo y seña de su origen y menos su curriculum sexual activo.
Cierto que el SIDA no hace discriminación, pero cierto es que es en los hombres adultos de más de 35 años donde se encuentra mayor renuencia a usar preservativos mientras que los jóvenes de veintitantos pareciera que están tomando conciencia cargando "reservas" de látex en su cartera para "no estar desprevenidos".
En una sociedad tan pequeña como la de Panamá, la cadena es más fácil de continuar. Y lo peor de todo es que pese a las advertencias, puede más el deseo de la carne que la razón y el instinto de supervivencia. Hombres y mujeres en su afán de satisfacer sus necesidades débiles o tal vez por cumplir con su ritmo de trabajo sexual, descuidan la exigencia del uso del condón como seguridad.
Las consecuencias tardan pero llegan. El SIDA no perdona. Y en ese afán se perjudica toda una sociedad donde se involucran hasta seres inocentes como los niños. Pero más inconsciente es quien a sabiendas de que tiene el virus, se da la tarea de propagarlo en una batalla de venganza contra la vida.
Bien dicen que "hombre prevenido vale por dos" y en este renglón las esposas de manera inconsciente tiran por la borda el seguro de vida cuando descubren en las carteras de sus esposos un preservativo recriminándoles el hecho y dejando que caiga en las garras de la muerte. Hasta que no se retomen los valores morales y espirituales y se minimice la sociedad de dominación del ego masculino, la amenaza del SIDA seguirá sobre muchos hogares.
Lo ideal es ser fiel a su pareja, pero ante la realidad que amanece con el sol cada día, lo seguro es tomar conciencia cuando no se tiene una pareja fija, y usar protección, y cuando se tiene la pareja de asiento y se sientan los demonios del deseo extramarital, tener a mano el seguro que protegerá a la familia.
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PUNTO CRITICO |
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