Este 13 de mayo el mundo católico rinde tributo a la virgen de Fátima. En 1917, año de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2. 500 habitantes, situada a 130 kilómetros al norte de Lisboa, Portugal.
Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, Francisco, y Jacinta.
Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.
Ese día la Virgen María se apareció a los tres pastorcitos por primera vez, estas apariciones sucedieron el día 13 de cada mes y continuaron durante ocho meses consecutivos.
En preparación para las apariciones de Nuestra Señora, un ángel quien se identificó como el Ángel de Portugal, le habló en primer lugar a los niños diciéndoles: "No teman. Yo soy el ángel de la Paz. Recen conmigo".
Cabe destacar que en la República de Panamá la Virgen de Fátima pose una gran cantidad devotos, convirtiéndola en una de las imágenes más veneradas por el pueblo católico panameño.