El baile y la tradición cultural los unió. Eso fue lo que se vio en la recepción que brindó la Embajada de Taiwán en el buque de guerra Kang Ding, que estuvo por espacio de dos días en Panamá.
Este barco, el cual cuenta con una tripulación de 500 marinos, de ellos solamente seis mujeres y durante su estancia en aguas canaleras se aprovechó para que sus tripulantes tuvieran contactos con sus homólogos panameños.
Bailes de ambas culturas y por supuesto, la expresión conjunta de ambos se apoderaron de la noche, en la cual la camaradería estuvo presente.
Ya al concluir la velada un imprevisto: la marea bajó y hubo que improvisar una escalera para que los invitados salieran. Susto para unos, pero para otros, algo normal y de mucha diversión.