Alemania inauguró por fin, 60 años después de la II Guerra Mundial, su monumento a los millones de judíos asesinados por el nazismo, un homenaje plasmado en 2. 711 bloques de hormigón en el corazón de Berlín, desde donde partió el Holocausto.
Un inmenso solar de 19. 000 metros cuadrados, vecino a la Puerta de Brandeburgo y cerca de donde estuvo la Cancillería de Adolf Hitler, será el lugar para el recuerdo a las víctimas, un proyecto que nació en 1988.
La plana mayor de la política alemana, desde el presidente Horst Koehler y el canciller Gerhard Schroeder a la oposición, asistió al solemne acto.