El nuevo gobierno que tomará posesión el 1 de septiembre tendrá como tarea prioritaria abordar la crisis de la Caja de Seguro Social (CSS).
Para una administración que recibió un amplio mandato popular y que contará con una inmensa mayoría en la Asamblea Legislativa, le será más fácil impulsar el proyecto para hacer las reformas que se requieren para evitar el colapso de la entidad de seguridad social.
Vislumbramos que éste será uno de los mayores retos del futuro gobierno, pero deberá enfrentar a la dirigencia sindical, que se opone a la mayoría de las reformas presentadas hasta ahora para salvar el programa de Invalidez, Vejez y Muerte.
En las declaraciones previa a las elecciones, el presidente electo Martín Torrijos dijo tener opciones para salvar a la CSS. Aunque nunca las reveló, esperamos que sean alternativas que en verdad rescaten a la institución de su inminente quiebra y no sean cambios cosméticos, que al cabo de cinco años nos obliguen a introducir nuevas modificaciones.
Cualquier reforma debe ser llevada en los primeros 100 días de gobierno, cuando el pueblo y la oposición le concede la llamada "luna de miel" al nuevo presidente. Demorar los cambios, hará el trago más amargo y difícil para la propia administración de Torrijos.
El pago del servicio de la deuda externa será otro dolor de cabeza para la administración perredista. En los próximos años, Panamá deberá desembolsar casi 7,000 millones de dólares en ese concepto y habrá que sacrificar recursos destinados a la inversión, para cubrir los compromisos con los acreedores.
Lo beneficioso que se vislumbra es que probablemente en el próximo quinquenio se desarrollen los proyectos de expansión del Canal de Panamá, lo que traerá una inyección económica sin precedentes en el país.