Culminado al fin el proceso electoral, el pueblo panameño reclama un alto a las palabras, característico en este tipo de coyuntura políticas, para entrar lo antes posible en las acciones hacia el logro de soluciones a los múltiples y urgentes retos que enfrenta la nación panameña.
El gobierno del presidente Martín Torrijos, tiene por delante enfrentar tres grandes temas anunciados en campaña, e identificados después de sus análisis de la realidad nacional.
Esos temas son el empleo, la seguridad y la corrupción, los cuales no son aislados, si no que, actúan de manera correlacionada sobre el entorno social.
En su discurso, el nuevo presidente prometió más empleos, lo que debe ser prioridad número uno del próximo gobierno, pues muchos de los males que aquejan a nuestros compatriotas, sobre todo a los más pobres del país, son consecuencia lógica de la falta de un puesto de trabajo remunerado que ayude al logro de una mayor calidad de vida.
El estado de zozobra e incertidumbre que vive la ciudadanía en nuestras calles y ciudades, tiene entre sus causantes la falta de respuestas a la población en el plano económico, lo cual lleva a muchos a actuar al margen de la ley para sobrevivir, de modo que se requiere un plan integral para darle a la población la paz, la tranquilidad y la confianza perdidas. Sin embargo, el principal reto que enfrentará el gobierno que se inaugure el 1 de septiembre de 2004, será la lucha contra la corrupción, por sus implicaciones políticas y porque ésta, ha logrado penetrar profundamente la epidermis y el organismo entero de la sociedad y como tal, podría generar reacciones.