E l triunfo contundente del antiguo brazo político de la dictadura militar, el PRD, produce temores en algunos panameños civilistas. Aunque se alegue que el presidente electo no tiene por qué cargar con las culpas de su padre. Existen personas que temen que de una u otra manera, puedan volver a Panamá acciones que tanta amargura causaron en el pasado.
Como contribución a querer evitar que exista en el país un clima negativo, voy a señalar algunos de los temores que se tienen con el triunfo perrediano.
- Que con la excusa de que hay que mejorar la seguridad, vuelva el militarismo a Panamá. Una cosa es designar como jefe a un técnico y otra es sembrar el embrión del nefasto militarismo que tanto daño hizo a la patria. Cuidado que esto puede unir a muchos panameños que luchamos por la Democracia, no importa en qué partidos estén.
- Tendencia izquierdista en el gobierno. Se teme que el nuevo gobierno se deje influir por la "tendencia" ñángara, y busque crear un eje con Chávez en Venezuela, Lula en Brasil y por supuesto, Fidel en Cuba. La mayoría de los panameños no queremos nada con el comunismo, socialismo y otras hierbas aromáticas.
- Olvidarse de los desaparecidos. Muchos dudan que un gobierno dirigido por un partido salido de las entrañas de la dictadura militar, se preocupe por investigar las decenas de panameños desaparecidos durante ese régimen. Eso es lógica elemental y dejará abiertas heridas que debieron cerrarse hace tiempo. ¡Hacer esto es premiar la violación de los Derechos Humanos!
- Continuar la política de privatizaciones que se afianzó con el anterior gobierno PRD. Tratar de privatizar el IDAAN o el Seguro Social, puede provocar una fuerte oposición popular, alentada sin lugar a dudas por quienes perdieron el poder.
- El caso Noriega puede convertirse en una "papa caliente" para el nuevo mandatario. Querer que el antiguo dictador no cumpla aquí los más de cuarenta años de prisión que tiene pendientes, será algo doloroso para quienes sufrimos los abusos del MAN.
- Muchos estarán atentos a que no se revivan los Batalloneros de la Dignidad y los CODEPADIS, aunque ahora se les dé otros nombres. Querer hacer esto sería realmente jugar con fuego. La tranquilidad del país puede alterarse si algunos "cabezas calientes" envuelven al nuevo mandatario con malsanas ideas. (continuará).