Todas quisiéramos lucir delgadas, esbeltas, bellas. Vernos en el espejo de forma agradable, tener una buena apariencia. No hay nada malo en ello, lo contrario, debe ser un punto central de cualquier mujer. Sin embargo, existen algunas féminas que su obsesión por la belleza las lleva a abusar de su organismo, literalmente matándose de hambre, poniendo en riesgo su vida.
Este tipo de comportamiento encamina a algunas jóvenes a padecer, ya sea de anorexia o bulimia, dos trastornos mentales asociados con la alimentación, que cada día cobran más víctimas, ya que la sociedad actual está regida por la idea de que las chicas lindas tienen más oportunidades que aquellas que no son propiamente unas bellezas.
A pesar de que se piensa que anorexia y bulimia son los mismos trastornos, José Eloy Hurtado, psicólogo clínico del Hospital San Fernando, aclara que los padecimientos son diferentes, uno más peligroso que el otro, pero ambos con repercusiones serias para quienes los padecen.
DOS MALES, UNA MISMA CAUSA: COMIDA
En la anorexia, el principal problema es que las personas en lugar de llevar una dieta saludable y balanceada, evitan comer porque piensan que se van a engordar a un extremo patológico.
En cambio, en la bulimia, los afectados sí comen, en la mayoría de los casos se dan "atracones", es decir, comen generalmente más que lo que ingieren regularmente, pero luego, por un extraño sentimiento de culpa, buscan mecanismos no adecuados para botar lo que han comido. Una de las formas más comunes es vomitar, pero también utilizan laxantes, diuréticos, el tradicional té Bekunis o bien se esfuerzan más de lo general para perder peso en el gimnasio.
En ambas situaciones clínicas, el afectado tiene una percepción de su cuerpo totalmente distorsionada, afirma el doctor Hurtado, quien asegura que las chicas llegan a verse en el espejo, y a pesar de que están totalmente esqueléticas, se ven gordas.
EN LA MIRA DE LOS JOVENES
Para el especialista, estos padecimientos tienen que ver con el modelo cultural que existe en cuanto a la belleza. Lastimosamente, hoy día hay que estar flaca, delgada, casi esquelética para verse bien.
Entonces la chiquita de la casa comienza a seguir ese modelo y cuidarse la figura en extremo. Según Hurtado, en ocasiones los mismos padres son los que fomentan el problema, al expresarle a sus hijas frases como: "estás gordita", "rellenita" y otras tantas más, creando en las niñas la obsesión errónea por tener un cuerpo delgado.
Y es que tanto la anorexia como la bulimia son cuestión de adolescentes y jóvenes. La edad promedio de quienes la padecen, en su mayoría chicas, es de 17 años, pero se han registrado casos antes y después de esta edad.
CONSECUENCIAS
De no tratarse la enfermedad a tiempo, además de las manifestaciones de desnutrición y alteraciones psíquicas, podrían producirse trastornos en todo el organismo: digestivos, hematológicos, circulatorios, cardíacos, metabólicos, hepáticos, óseos, renales, genitales y cerebrales, que pueden llegar a ser muy graves e irreversibles.
Adicionalmente, las personas que padecen anorexia nerviosa son especialmente proclives a tener problemas con el alcohol o las drogas y a sufrir tendencias suicidas.
QUE HACER
De detectarse el problema, lo recomendable es dirigirse a un especialista. El médico, en este caso un psicólogo o psiquiatra, hará el diagnóstico mental de la persona enferma y, según el resultado, aconsejará un tratamiento ambulatorio o su ingreso en un hospital o clínica.
El tratamiento podría durar de seis meses a un año, dependiendo de cada caso.
Tener una dieta saludable y pensar que más allá de la belleza física existe el interior de cada ser, puede ser el mejor aliciente para proyectar la imagen propia, sin padecer hambre o encaminarnos a la muerte.