El papado de Benedicto XVI se inició formalmente el domingo, tendiéndole su mano a los judíos, otros cristianos y ``no creyentes'', y pidiendo que oraran a cientos de miles de peregrinos y dignatarios que se congregaron en la Plaza de San Pedro mientras asumía ``esta enorme tarea''.
El ex cardenal Joseph Ratzinger, quien ha sido celoso guardián de la ortodoxia de la Iglesia, dijo en la homilía de investidura que como Papa escuchará a la voluntad de Dios para liderar a los 1.100 millones de católicos de todo el mundo.
"Mi programa de guía no consistirá en hacer mi propia voluntad ni en defender mis propias ideas, sino en escuchar, junto con toda la Iglesia, a la palabra y la voluntad del Señor, en ser guiado por él de modo que él mismo dirija a la Iglesia en este momento de nuestra historia'', dijo Benedicto en su homilía, leída en italiano.
Vestido con una túnica dorada y sujetando su báculo pastoral, Benedicto XVI comenzó la ceremonia mediante una procesión hasta la gruta de la Basílica de San Pedro, donde se cree que fue sepultado el apóstol Pedro, para rendir homenaje al primer Papa y bendecir su tumba con incienso, mientras un coro cantaba.
SIMBOLICO
El pontifice recibió su propio anillo del Pescador, que representa la sucesión de San Pedro, y el palio, una estola con cruces negras bordadas que simboliza su autoridad. Las lecturas de la misa se hicieron en inglés y español.