¿Con quién estás hablando? Con mi amiga Fandinguita. ¿Y dónde está? Aquí, sentada a mi lado. frases como estas solía decir Ana Isabel, una niña de tres años que tenía un amiguita al cual sólo ella podía ver producto de su imaginación.
Según la psicóloga Juana Herrera, no es que la niña se estaba volviendo loca, ni que tuviera alucinaciones, se trata de un proceso en donde el menor buscan a alguien de confianza con quien compartir sus alegrías, dolores y tiempo de juego.
Los amigos imaginarios son muy frecuentes entre los tres y cinco años de edad, especialmente en los hijos únicos, que no tienen con quien jugar, explicó Herrera.
Según la psicóloga, los periodos de los amigos imaginarios son normales en la vida del niño, sin embargo, los adultos deben saber manejarlos para que no se conviertan en situaciones patológicas o enfermizas que se prolonguen.
Lo normal es que los niños abandonen a los amigos imaginarios una vez que entren al jardín de la infancia, o cuando empiezan a pasar más tiempo con otros niños, asegura Herrera.
QUE HACER...
Los padres no deben asustarse, ni regañar al niño cuando éste le dice que juega con su amiguito imaginario. Lo mejor es estar pendiente hasta que edad sigue con esa compañía.
La experta asegura que los amigos imaginarios, y el juego en general, son una forma sana de crecimiento. Los niños aprenden cómo interactuar con los demás, qué cosas no deben decir y qué significa portarse bien.
La creación de un ser ficticio, viene originada por la búsqueda del pequeño de un apoyo y seguridad para afrontar un mundo incierto.
Este nuevo amigo, puede ser el portavoz de los sentimientos o estados anímicos que el niño no se atreve a exteriorizar por sí mismo; sobre todo negativos, como rabia, odio, mentira, envidia o egoísmo, sostiene la psicóloga.
RECOMENDACIONES
Los padres y demás miembros de la familia no deben reírse del niño, ni menos hacerlo sentir ridículo.
Si el niño después de asistir al jardín de la infancia e insiste en refugiarse en su fantasías y rehuye al contacto con elementos reales, como las actividades escolares o familiares, los padres deben buscar ayuda especializada, llámese psicólogo o especialistas en salud mental en niños.
Los padres deben estar pendientes de los mensajes que los niños envían, mediante el juego y sus diálogos, los menores expresan mucho de sus pensamientos.
Observe todas las manifestaciones que hagan para determinar de acuerdo con la edad si van en el desarrollo normal de su personalidad.