La pobreza, la tragedia y las necesidades son algunos de los males que aquejan a los pescadores del país, principalmente los que residen en las áreas de Aguadulce, quienes tratan de sobrevivir de las dificultades de la vida, junto a sus familias.
Este es el caso de Raúl Calderón, quien no tiene un trabajo seguro, ya que se dedica a la pesca para poder mantener a los suyos y sufragar los gastos que una familia acarrea.
Como piquero, se le conoce a este humilde pescador artesanal, que no tiene un bote ni motor, pues los que tiene están en malas condiciones por lo viejo que son, además no cuenta con los trasmallos para poder realizar lo que hábilmente conoce, pescar, debido a que los de 2 tres cuartos que utilizaba son ilegales y le fueron quitados en tiempo de veda, es por esto que aprovecha los de algunos compañeros de faena que le prestan los suyos cuando no los utilizan. A las 4:00 a.m. inician las labores de pesca, en donde se aventuran siempre pensando que nada peligroso les va a suceder y con la esperanza de tener un buen día de pesca, que para ellos representa obtener al menos unas 150 libras de pescado, para al menos llevar algo a sus hogares.
OTRA PREOCUPACION
Su pequeña está enferma
La más pequeña de sus hijas ha sido operada a los 4 años del corazón, pues tenía en el momento de nacer tres venas adentro y dos afuera de los pulmones, un hueco en este órgano y la hemoglobina muy alta.