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TEMAS DE ACTUALIDAD
Jonathan, "Un gigante"

Alfonso Zamora
El niño "héroe" Jonathan Araúz Macías, nos lleva a una reflexión en esta Semana Santa porque a su corta edad de 8 años, alertó a sus vecinos, arriesgando su vida en el viejo caserón de "Casa Blanca" en el corregimiento de Santa Ana, cuando la noche comenzaba a caer y logró salvar a sus vecinos en un valeroso gesto, que ahora lo mantiene en grave estado, esperando su recuperación en un hospital de los Estados Unidos. Jonathan, reflejo profundo de valores humanos, a pesar de su corta edad y que al encontrarnos en plena conmemoración religiosa de la Pasión de Cristo nos deja un sentido de valor y entereza como el Cristo que para salvar a otros entregó hasta su último suspiro. La nota periodística de Florencio Gálvez y Minerva Bethancourt, de este diario, nos indica que las quemaduras de tercer grado sufridas por Jonathan afectarán el 77 por ciento de su cuerpo. La descripción de estos comunicadores sobre el acto de valentía de este jovencito nos produce un gran dolor pero a la vez un profundo sentimiento de solidaridad cristiana ante este gigante, que entregó todo como el Cristo crucificado por el bien de todos sus vecinos. Jonathan quizá no ha tenido la connotación de nuestros "héroes" comerciales, a quienes no les quitamos sus esfuerzos personales y sus talentos que le dejan grandes utilidades al final de su vida; este niño pertenece a los grandes que no necesitan el exhibicionismo de los grandes escenarios para brillar y ser parte de una historia universal de entrega total. Sabemos que la Presidenta de la República, Mireya Moscoso, se conmovió y facilitó los recursos para que el niño viajara a los Estados Unidos en busca de poder sobrevivir, complementando la acción de los Shiners de About Saad, pero la gestión gubernamental no debe quedar ahí ante el valor de este niño. Queremos sugerir a la Presidenta Moscoso que, basado en la historia de este niño, se instale en el Ministerio de la Juventud, la Niñez, la Mujer y la Familia, un gran recinto para los grandes panameños que hagan actos de valor cívico, que muy bien podría iniciarse con Jonathan, porque estamos seguros que si hubiera tenido alguna práctica de deporte, hubiera llegado a cualquier Salón de la Fama. No estamos ante cualquier niño que se ha quemado, producto de un descuido o de una travesura, estamos ante un niño lleno de genialidad, valentía y valor que puede ser muy bien un modelo que pudiera impulsar cualquiera casa comercial, para poner su ejemplo de lo que son valores humanos y morales. Consideramos que en esa misma dirección, la iglesia católica debe hacerse eco de este niño maravilloso y utilizarlo como un verdadero ejemplo de lo que es el amor al prójimo. El cuerpo de bomberos de Panamá también debe rendir tributo a este niño porque actuó como un buen bombero, al cumplir la máxima misión de esta entidad que es la de salvar vidas. Si todos, entidades públicas, cívicas y la sociedad en general, le rendimos un tributo a Jonathan, podremos entonces, proyectarla hacia el mundo, que no solamente los panameños somos capaces de producir muchas cosas, buenas, malas o feas, pero que estamos germinando en nuestra democracia valores, como lo ha demostrado el desprendimiento de este niño. Por nuestra parte, la presente columna y la noticia del diario Crítica, sobre este caso, serán enviadas al programa de entretenimiento. Sábado Gigante, de Don Francisco, con la intención que el nombre de Jonathan Araúz Macías, también sea un símbolo de la niñez hispanoamericana. Que Dios nos lo regrese con vida a nuestra patria, para que él pueda vivir tantos tributos, como los que se merece.
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