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Triduo Pascual, fiesta más importante del calendario católico
La resurrección es signo de que estamos salvos, ya que han sido abiertas las puertas de los cielos y se rompieron las cadenas del pecado.

Diamar Díaz
Crítica en Línea
Este año se celebra el nacimiento número 2000 de Jesucristo, pero esta festividad carecería de sentido, si El no hubiese vencido a la muerte en la cruz, liberándonos. Por esta razón se considera al triduo pascual como el punto más importante del año litúrgico, por lo que es trascendental conocer el significado de esos días, para vivirlos más plenamente. El Jueves Santo encabeza esta celebración, en ese día se instituyen los sacramentos de la eucaristía y el sacerdocio, además del mandamiento del amor fraterno. La iglesia también realiza el lavatorio de pies. Este acto es tomado de Juan 13 y representa la actitud de servicio y humildad que debemos tener todos los cristianos y en especial los que ejercen autoridad. Al acabar la Eucaristía se traslada la comunión al monumento. Su finalidad es guardar el Cuerpo de Cristo ya que el Viernes Santo no hay consagración. A partir de ese momento comienza la exposición y adoración de Santísimo. La noche del jueves significa un acompañamiento de Jesús en los momentos en los que está orando en el huerto de Getsemaní. El Viernes Santo no se oficia la Eucaristía, la celebración culminante se hace en horas de la tarde, concluyendo antes del anochecer, recordando la hora en que murió Cristo. La misma está constituida por la Liturgia de la palabra, que consta de la lectura de la pasión y la oración universal y la Adoración de la Cruz. Este día se acostumbra hacer una procesión. En ella se rememora la sepultura de Jesús. El Sábado Santo se recomienda en la mañana el rezo comunitario de Laudes como meditación y contemplación, fecha en que se recuerda el descenso de Cristo a los infiernos para rescatar a los justos que allí estaban. Por la noche se oficia la vigilia que está compuesta por la liturgia de la luz, seguida de la liturgia de la palabra, la liturgia bautismal y culmina con la liturgia de la eucaristía. Luego de ello, se celebra con mucha alegría la solemne resurrección del Señor. Esta fiesta se hace iniciada la noche y acaba antes del alba del domingo de resurrección, coincide siempre con el primer sábado de luna llena de primavera. La resurrección es signo de que estamos salvos, ya que han sido abiertas las puertas de los cielos y se rompieron las cadenas del pecado, por lo que en la vida del cristiano representan la cúspide de sus creencias y de su profesión de fe.
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