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Escándalo a las puertas de un templo católico
En la mañana del Viernes Santo las mujeres piadosas se arrodillaban frente a la puerta cerrada, mientras las otras parroquias en el Casco Viejo estaban abiertas para la feligresía. Según dijeron en el templo, el arzobispo Dimas Cedeño dio órdenes de abrir las iglesias después del medio día.

Eduardo Soto P.
Crítica en Línea
Una disgustada muchedumbre escenificó la noche del Jueves santo un penoso espectáculo en las afueras del templo dedicado a San Francisco de Asís, en San Felipe, donde el párroco decidió oficiar la misa “a puertas cerradas”, mientras la multitud pedía a gritos entrar. Quienes quedaron dentro no pudieron salir, según los testimonios recibidos. Dos de las personas inconformes, Sabrina Morán y Janet Ortega, señalaron que el sacerdote Francisco Verar, conocido como “Padre Paco”, llamó “ignorantes” a quienes estaban en el templo y no ponían atención al inicio de la misa. “Se le veía en la cara la rabia (...) y le dijo a su ayudante ‘sácame a esa gente de aquí’, y los echaron, señaló Ortega. Una de las religiosas que ayuda al “Padre Paco”, quien se identificó como Gloria, negó que los hechos se hayan suscitado así, y señaló que “quienes estaban aquí no atendían a la misa” por estar más preocupados por la antiquísima tradición de la visita a las siete iglesias buscando indulgencia. La gente perdió de vista lo esencial que es Jesucristo, y se quedó en lo accesorio que es la tradición popular de las visitas, dijo la religiosa.
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