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EL CURA CERRO LAS PUERTAS DEL TEMPLO Feligreses no pudieron entrar a la casa de Dios

Eduardo Soto P.
Crítica en Línea
La religiosa explicó que la visita a las iglesias, por sí misma, no tiene ningún valor: "hay que confesarse, participar en la misa y comulgar"; sin embargo, "la ignorancia de la gente hace que se queden en la tradición popular y se olviden de Cristo". "El padre Paco no fue descortés (…) les habló con mucha paz y mucho amor" y les dijo que con tanto ruido no podía dar la misa, dijo la hermana Gloria, quien explicó que aun cuando se cerraron las puertas, "el padre pidió que dejaran las ventanas abiertas para que la gente no se sofocara". "Agredió a los presentes y fue muy patán", indicó Morán, quien señaló que el sacerdote sí dijo que dejaría las ventanas abiertas, pero "nunca las abrió". "Paco" tiene menos de un año en esa parroquia, que antes era atendida por religiosos vicentinos, "y siempre se le ha notado el disgusto contra la gente", señalaron. La hermana Gloria explicó que es cierto que "no estamos acostumbrados a ver tanta gente visitando iglesias", porque el padre "Paco" estuvo muchos años en una parroquia de una barriada ene las afueras de la ciudad, donde esta práctica no se ve. En el Casco Viejo de la ciudad hay nada menos que cinco iglesias una junto a otra, lo que hace que mucha gente acuda allí para seguir la tradición de las visitas. "Era demasiada gente que entraba y salía (…) estaban mirando al monumento [lugar donde se expone la hostia o eucaristía en jueves santo] (…) hacían mucho ruido y no dejaban dar misa", agregó la religiosa, quien explicó que en el monumento no estaba el Santísimo, porque había sido movido para el altar para dar la misa. En las afueras del templo, según declararon Ortega y Morán, una gran cantidad de personas golpeaba las puertas y empujaba para abrirlas a la fuerza. Otros "se marcharon disgustadísimos", agregaron. La hermana Gloria señaló que el presbítero Verar "nunca perdió el control, pero sí dijo que con tanto ruido no podía dar misa y ordenó cerrar las puertas", las cuales fueron abiertas a mitad de misa para que salieran quienes no querían estar ahí, y al final, cuando terminó. "Se distraen y pierden la noción de que Jesús es el centro de esta celebración y no las siete iglesias", señaló la religiosa. Según las quejosas, el sacerdote estaba "furioso" porque los niños estaban caminando por el templo. "Cuando yo tenía ocho años ya sabía cómo comportarme en una iglesia", dicen que señaló disgustado el sacerdote. Al final de su queja, Morán indicó lo siguiente: "tal vez el padre Paco tiene razón en llamarnos la atención, pero la mala manera como dice las cosas es ofensiva (…) por eso a esa parroquia nadie va (…) preferimos La Merced porque allá los sacerdotes (mercedarios, dedicados a la atención a los reclusos) son más comprensivos y amorosos".
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La hermana Gloria señaló que el presbítero Verar "nunca perdió el control, pero sí dijo que con tanto ruido no podía dar misa y ordenó cerrar las puertas", las cuales fueron abiertas a mitad de misa para que salieran quienes no querían estar ahí, y al final, cuando terminó.
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