Resulta inconcebible que dueños de mansiones valoradas en más de 200 mil dólares estén conectados ilegalmente al sistema de suministro de agua potable del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).
Es comprensible, más no se justifica, que en barriadas de personas de escasos recursos se puedan dar este tipo de casos, pero el tema es vergonzoso cuando se trata de sectores exclusivos, donde sus propietarios tienen cuantiosos ingresos, para pagar la tarifa por consumo del vital líquido.
A diferencia del servicio de energía y telefónico, la tarifa del IDAAN no ha sufrido mayores aumentos en décadas. No ha sido privatizado y el Estado hace esfuerzos para dotar a la población de un servicio eficiente.
Obras como la ampliación de la potabilizadora de Chilibre y proyectos como el saneamiento de la bahía, requieren que los usuarios cumplan sus compromisos con el IDAAN.
La institución en referencia es flexible al momento de los cortes del servicio, por lo que resulta incomprensible que algunos usuarios le roben a través de las llamadas conexiones brujas, donde se consume agua y no se paga el importe de la misma.
Al final ese tipo de fuga, lo pagan el resto de los usuarios responsables que cada mes acuden a las ventanillas de las agencias del IDAAN para cubrir el importe de sus facturas.
Frente a lo sucedido en barriadas como Costa del Este, el IDAAN debe poner mano dura e imponer las sanciones correspondientes.