El presidente ejecutivo de la agencia de calificación de riesgo Moody's, Raymond McDaniel, va a ganar este año unos $6.4 millones, un 69% más que en ejercicios anteriores, a pesar de que "los fallos de las agencias de calificación crediticia fueron engranajes esenciales en la maquinaria de la destrucción financiera", según aseguran fuentes de la investigación del Congreso de los Estados Unidos.
Parece un chiste macabro que una de las personas, que ha visto desde la atalaya empresarial y ha sido participe del derrumbe de la economía mundial, sea premiado por ello. Pero no es el único. Los demás grandes ejecutivos de las agencias que califican la prima de riesgo de los países, a los que además les pagan por ello, han doblado las ganancias que obtuvieron en 2005.
Se llama "prima de riesgo" al sobreprecio que los inversores exigen cuando van a comprar la deuda de un país, y que se compara con la alemana por considerarla la más segura. Algo así como decir si ese país es de fiar o hay que tener cuidado porque puede ser que no te pague o lo haga fuera de plazo.
No hay que olvidar que estas agencias, en su momento, dieron por buenas las hipotecas basura que desencadenaron en 2008 la gran recesión y la actual crisis mundial. No parece de justicia -en el sentido de darle a cada uno lo suyo- que estos señores reciban semejantes beneficios, mientras el resto de la sociedad paga sus imprudencias.
Las clases medias y asalariadas están asumiendo duras medidas de ajuste impuestas por los gobiernos nacionales, una especie de marioneta que sirve como correa de transmisión de las grandes instituciones bancarias, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).