Soraida Fuentes de Castañeda, es paciente del Instituto Oncológico Nacional desde hace 12 años, y se atiende en la Sala de Belleza de este centro médico, ubicada en el quinto piso.
Debido a los tratamientos de quimioterapia ha perdido su cabello y decidió adquirir uno de los tantos pañuelos que obsequian en la estética para colocarse en la cabeza. "Me llamó la atención que había pelucas, y escogí una con la ayuda de la estilista. Me maquillaron y estoy muy contenta con el resultado", afirma la mujer que hoy padece de una metástasis ósea.
LA ESTETICA COMO TERAPIA
La sala de belleza que abrió sus puertas en el 2001 funciona con la ayuda de donaciones de productos de empresas como CDK Panama y Fundacancer.
Este pequeño espacio se encarga de atender a todos los pacientes de esta institución, incluso cuando están hospitalizados, pues la belleza llega hasta sus camas.
Sin importar si son hombres o mujeres, acuden a la sala de belleza Martha Stella donde se les corta el cabello al iniciar los tratamientos, y luego, se les rapa.
Se tiene más de mil pelucas que son entregadas a las interesadas, por las cuales solo deben dar un depósito de B/5.00, dinero que le es devuelto el día que entregan la peluca.
Además se les obsequia pañuelos y gorras, y se les indica cómo deben cuidar las pelucas en casa, para que se vean siempre bellas.
DE TODO UN POCO
En el Salón de belleza también se les atienden las uñas, menos cortes de cutículas, debido a problemas de infecciones.
Pachi Arias de Paredes, de Fundacancer, asegura que este espacio trata de darle a esa personas impactada por la pérdida de su cabello, ánimo y fortaleza para afrontar la enfermedad".
ENTREGANDO COMPAÑIA
Un grupo de mujeres voluntarias se encargan de atender a las más de 12 personas diarias que acuden esta sala, que abre sus puertas los lunes y miércoles de 8: 00 a.m. a 12: 00 m.d.
Se les peina la peluca y se les enseña a maquillarse las cejas, que también se caen.
Biodelda de Vega es la encargada de la sala y menciona que las mujeres prefieren las pelucas lacias y cortas por ser más fácil de manejar y de colores oscuros, como el chocolate.
En los 10 años de gestión solo un hombre se ha colocado peluca, pues los demás prefieren raparse.
María Fernanda Pérez es la estilista profesional y una de las colaboradoras más antiguas del local, y comentó que las personas acuden al salón en busca de olvidar -por algunos minutos- su dolencia en un ambiente donde todas las clientes son iguales y están pasando por el mismo problemas.
Lo más difícil del trabajo es atender a las niñas y las adolescentes, pues para ellas es mucho más difícil desprenderse de su cabellera.