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José Feliciano  |
Calurosos aplausos que aclamaban la presentación del maestro de la guitarra, José Feliciano, demostraron una vez más que un ciego no vive en la oscuridad.
Como el mismo Sr. Bolero lo manifestó en su espectacular concierto, "la gente que ve cree que los no videntes vivimos en la oscuridad y eso no es así".
"Cuando me levanto siento el calor del sol, cuando huelo el campo siento su verdor, en mis presentaciones puedo sentir la alegría del público", reiteró el cantante boricua.
EL SHOW
Desde tempranas horas se abrieron las puertas del Teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa, para que los fanáticos del cantante puertorriqueño tomarán sus respectivos asientos.
Parejas agarradas de la mano, grupos de amigas se dieron cita en este escenario para disfrutar de las románticas melodías y el estilo inconfundible de José Feliciano.
El Mariachi Corazón de América fue el encargado de abrir el espectáculo en donde los panameños disfrutaron del popurrí que realiza esta agrupación en honor a Vicente Fernández.
Luego se cerró el telón y pasado unos minutos la adrenalina del público empezaba a subir y por medio de aplausos aclamaban que el concierto diera inicio.
Finalmente a eso de las 9:15 de la noche se abre la gran cortina negra y allí estaba José Feliciano, acompañado de sus músicos.
Sentado en el centro del escenario y con su mejor compañera, la guitarra, el Sr. Bolero demostró sus destreza en este instrumento de cuerda, al interpretar la canción "Guitarra Mía".
Feliciano con sus constantes chistes y buen sentido del humor aseguró que muchos lo pueden imitar "pero en la guitarra se joden".
Temas como "Caballo Viejo", "Me has echado al olvido", "La copa rota" , "Sabor a mí", un popurrí de los años 60, entre otras canciones, fueron cantadas a todo pulmón por los presentes.
José Feliciano utilizó diversas guitarras como parte de su show, pero el plato fuerte de la noche fue cuando su ayudante lo trasladó al fondo del escenario.
Allí se encontraban los timbales y las tumbas en donde el Sr. Bolero se compenetró con ellos e hizo surgir los sonidos más dulces que humano alguno, o los que estábamos presentes, hubiésemos escuchado.
Aunque el Teatro no estaba lleno, los que tuvieron la oportunidad de escuchar y disfrutar de los grandes éxitos del mejor guitarrista viviente pueden decir que fue una velada inolvidable. |