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Algunos gritaban "libertad, libertad", pero otros lloraron cuando los marines colocaron sobre la cara de bronce del presidente caído una bandera estadounidense.  |
El derribo de una estatua gigante de Sadam Hussein erigida en Bagdad confirmó ayer el desplome del régimen iraquí. Un grupo de iraquíes recibió con flores a los soldados norteamericanos. Una vez la estatua en el suelo, bailaron sobre ésta y la destrozaron, arrastrando la cabeza por las calles, mientras niños y adultos la golpeaban con sus zapatos, un grave insulto en la cultura árabe.
Algunos gritaban "libertad, libertad", pero otros lloraron cuando los marines colocaron sobre la cara de bronce del presidente caído una bandera estadounidense.
Algunos jóvenes con camisetas de equipos como el Manchester United, coreaban: "No más Sadam Hussein". Sadam Hussein trata de salvar su pellejo. La cadena de televisión Al Yazira informó que la CIA negocia su exilio en Rusia o que se trasladó a Tikrit, su ciudad natal. |