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La masturbación, estimulación o manipulación de los órganos genitales o de zonas erógenas para proporcionar goce sexual, es sin duda un tema polémico. Unos la aplauden y otros la ven como una mala práctica.
Desde el punto de vista bíblico es criticable, sobre todo porque los elementos en acción no fueron diseñados para ello.
Entregarse en común unión con su pareja es el sentimiento más hermoso. Es un gozo hecho por Dios para que el hombre y la mujer se fundan en un solo ser, en una sola carne.
Los grupos que apoyan la masturbación dicen que es completamente saludable y no causa problemas. Eso es en teoría, porque en la práctica todos conocen que va fortaleciendo el deseo sexual incontrolable en el ser humano, que va más allá de una simple imaginación. No hay límites simplemente.
La persona desarrolla un grado de lujuria incontrolable que muchas veces se convierte en un delito sexual: llámese violaciones y delitos sexuales.
Amigo lector, hay que entender que es cierto que el 90% de los jóvenes acude al método de la masturbación. Recordemos que ellos experimentan ciertos cambios, sobre todo en la pubertad.
Lo criticable desde todo punto de vista es que muchos adolescentes se encierren en el baño con revistas pornos a imaginar lo inimaginable. |