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Los iraquíes mostraron a los periodistas una cárcel donde afirman que durante décadas la policía secreta de Saddam Hussein torturó a sus víctimas con palizas, mutilaciones, descargas eléctricas y baños en sustancias químicas corrosivas.
La prisión, conocida como "el León Blanco" por sus muros encalados, estaba chamuscada y medio demolida el martes después de dos días de bombardeos por las fuerzas británicas que cercaron Basora, Irak. Las personas que entraban en el reclusorio normalmente no salían, por lo menos vivas, según los lugareños.
Cientos de iraquíes vinieron a ver la cárcel ahora vacía, según reportes de la prensa británica. Los parientes de los internos desaparecidos buscaban en los archivos los nombres de sus seres queridos, entre los ladrillos caídos. "Era un lugar maldito", dijo el residente Hamed Fattil.
El sótano de la cárcel era una madriguera de celdas, cámaras y jaulas donde el piso estaba lleno de máscaras de gas roídas por insectos, amén de botellas vacías. "Solían amarrar un cordel de cuero alrededor de nuestra cabeza, manos y hombros y levantarnos a 60 centímetros del piso. Luego nos golpeaban mientras estábamos colgados'', contó Hamed. |